martes, 18 de noviembre de 2008

Premio al esfuerzo personal


Quijoteurbano ha sido seleccionados por Ernesto Rodríguez, y por su blog, Las contradicciones, como ganador de un "Premio al esfuerzo personal", por su labor en "poema de lunes".

Agradecemos el reconocimiento y nos comprometemos a mantener esta pausa poética en el agitado devenir del lunes.

Quien recibe el premio debe cumplir con el siguiente reglamento:

  • Al recibir el premio, se ha de escribir un post mostrando el premio y se ha de citar el nombre del blog a web que te lo regala y enlazarlo al post de ese blog o web que te nombra ganador.
  • Elegir un mínimo de 7 blogs que creas que brillan por su temática y/0 su diseño. Escribir sus nombres y los enlaces a ellos. Avisarles de que han sido premiados con el "Premio al esfuerzo personal". para que lo recojan.
  • Opcional. exhibir el premio con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que tu escribes sobre el.
Los siete blogs seleccionados por nosotros como ganadores del "Premio al esfuerzo personal" son los siguientes:

  • A Mia, de Peñiscola ciudad del mar, España, por su blog Mialuaf: Imagen y poesía.
  • A Julia, de Buenos Aires, Argentina, por su blog Mixelaneas: Porque nos invita a pasar y hay café recien preparado en la cocina.
  • A Mario, desde Pittsburgh, USA, por su blog Yo me sueño: Porque toda acción que represente vuelo mental y desaparición del mundo físico merece tu respeto; porque de eso estás hecho: Tu te sueñas.
  • A Frank, de República Dominicana, por su Proyecto Madrugada: Espacio en donde los sueños de una juventud se expresan en poesía.
  • A Federico por su blog Tomando en cuenta: Porque los que queremos la decencia somos más.
  • A Karina: perceptiva, intuitiva y algo incrédula. Por su blog Momentum: Por el empeño y la dedicación con que haces tu trabajo.
  • A Argénida: humana y mujer. Por su Diario de la rosa: Porque siempre debemos celebrar la poesía.
Ahora solo falta comunicarme con los ganadores para que pasen a retirar su premio.

México en el corazón




Hermanos:

Hoy les escribo desde Ciudad México, la ciudad del Zócalo, del Angel de la Independencia, de Coyoacán (lugar de coyotes); y del Bosque de Chapultepec, con su lago, su zoológico y sus Niños Héroes.

En esta oportunidad he visto a un México lleno de gente buena que se esfuerza por hacer su trabajo. Una ciudad movida por una mano no visible que anima a los mexicanos a trabajar a favor de objetivos comunes. Por lo menos esa es la visión que tuve en los pocos días de mi viaje.

La tarde del viernes la pasé en el Zócalo: majestuoso. En esta oportunidad lo encontré un tanto frío y distante. Ya he contado que en mí visita anterior a Ciudad México, en 1998, había visto en el Zócalo a estudiantes dejar sus libros en el suelo, calzarse unos cascabeles en los tobillos y bailar danzas ancestrales. Hoy, esa juventud la veo expresar su incoformidad con argollas en los labios. Los estudiantes que ví en el 1998 defendían sus sueños apelando a una expresión que nos unificaba a muchos en las raices: la danza de los cascabeles. Los estudiantes de hoy, defienden sus sueños apelando a una expresión que los segrega: las argollas en los labios. En el Zócalo de 1998 gravitaba de manera definitiva el Sub-Comandante Marcos, en el Zócalo de este viaje asomaba la desesperanza.

Bueno, sigo llevando a México conmigo. Nosotros, paises pequeños, tenemos que fijar nuestra atención en México, un hermano mayor con raices fuertes y profundas.

Ahora a lo nuestro.

Hoy les traigo a Jaime Sabines, poeta mexicano contenporáneo, nacido en 1926 en Tuxtla Gutierrez, Chiapas, México.

Que tengan bonita semana.

Mario


ALLÍ HABÍA UNA NIÑA


En las hojas del plátano un pequeño
hombrecito dormía un sueño.
En un estanque, luz en agua.
Yo contaba un cuento.

Mi madre pasaba interminablemente
alrededor nuestro.
En el patio jugaba
con una rama un perro.
El sol -qué sol, qué lento
se tendía, se estaba quieto.

Nadie sabía qué hacíamos,
nadie, qué hacemos.
Estábamos hablando, moviéndonos,
yendo de un lado a otro,
las arrieras, la araña, nosotros, el perro.

Todos estábamos en la casa
pero no sé porqué. Estábamos. Luego el silencio.
Ya dije quién contaba un cuento.
Eso fue alguna vez porque recuerdo
que fue cierto.



AMOR MÍO, MI AMOR, AMOR HALLADO...

Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.

Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.

Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.

Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.

Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,

voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.

lunes, 10 de noviembre de 2008

El delirio y la fiebre




Hermanos:

Hoy estoy con fiebre. Parece que estoy incubando un organismo extraño. Patricia me ofrece acetaminofen para bajar la fiebre y le respondo que me deje disfrutar mí fiebre, con sus temblores y sus estertores de muerte.

De menera que hoy tenemos una entrega de poema de lunes bajo los delirios de la fiebre.

Durante la semana tuve la oportunidad de volver a leer a Angel González, ese gran poeta español que falleció en este año de 2008 y quiero compartirlo con ustedes.

Que tengan bonita semana.

Mario



ME HE QUEDADO SIN PULSO Y SIN ALIENTO...

Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.

Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.


Así nunca volvió a ser

Como llevaba trenza
la llamábamos trencita en la tarde del jueves.
Jugábamos a montarnos en ella y nos llevaba
a una extraña región de la que nunca volveríamos.

Porque es casi imposible abandonar
aquel olor a tierra de su cabello sucio,
sus ásperas rodillas todavía con polvo
y con sangre de la última caída
y, sobre todo,
la nacarada nuca donde se demoraban
unas gotas de luz cuando ya luz no había.

Allí me dejó un día de verano
y jamás regresó
a recoger mi insomne pensamiento
que desde entonces vaga por sus brazos
corrigiendo su ruta, terco y contradictorio,
lo mismo que una hormiga que no sabe salir
de la rama de un árbol en el que se ha perdido.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Los niños héroes


Hermanos:

Como les comenté en la entrega anterior, el pasado jueves fue la celebración del primer aniversario de La Lucha, que es una organización de la sociedad civil que tiene por misión enfrentar la corrupción.

El evento tenía dos partes, una primera parte formal con discursos y palabras y posteriormente una celebración cultural con grupos folclóricos, teatro, mimos y otros.

Fue una bonita noche y aunque la asistencia no llenó las expectativas hubo compañeros que asistieron viniendo de sitios tan alejados como Puerto Plata y San Juan de la Maguana, de manera que eso nos llena de optimismo y nos obliga a mantener La Lucha en alto.

En otro orden de ideas creo haberles comentado que estaré en la Ciudad de México del miércoles 12 al Domingo 16 de este mes de noviembre.

A Mexico lo conocí de la mano de Andrea Miranda y la Tropa Cósmica Mexicana. Creo haberles hablado de la Tropa Cósmica, esa suerte de hermandad del cyber espacio que gira alrededor de la obra de ese gigante de la poesía llamado Silvio Rodríguez. Pues bien ese México se me quedó muy dentro. Quiero volver a Coyoacán (lugar de coyotes), quiero encontrarme de nuevo con los Niños Héroes de Chapultepec, regresar al Zócalo a ver las Adelitas y los estudiantes que dejan sus libros, se colocan unos cascabeles en las piernas, unos pañuelos en la cabeza y bailan danzas ancestrales. Como dije, se me quedó muy dentro.

Bueno, ahora a lo nuestro.

Hoy les traigo a Oliverio Girondo, enormísimo poeta argentino a quien busqué con pasión luego de ver la película "El lado oscuro del corazón" de Eliseo Subiela. Si no la han visto búsquenla y véanla, lo mismo que la poesía de Oliverio Girondo, persíganla, es muy buena.

Que tengan una bonita semana.

Mario




DICOTOMÍA INCRUENTA

Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.

Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.

Y en el preciso instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.

Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.




VUELO SIN ORILLAS

Abandoné las sombras,
las espesas paredes,
los ruidos familiares,
la amistad de los libros,
el tabaco, las plumas,
los secos cielorrasos;
para salir volando,
desesperadamente.

Abajo: en la penumbra,
las amargas cornisas,
las calles desoladas,
los faroles sonámbulos,
las muertas chimeneas
los rumores cansados,
desesperadamente.

Ya todo era silencio,
simuladas catástrofes,
grandes charcos de sombra,
aguaceros, relámpagos,
vagabundos islotes
de inestable riberas;
pero seguí volando,
desesperadamente.

Un resplandor desnudo,
una luz calcinante
se interpuso en mi ruta,
me fascinó de muerte,
pero logré evadirme
de su letal influjo,
para seguir volando,
desesperadamente.

Todavía el destino
de mundos fenecidos,
desorientó mi vuelo
-de sideral constancia-
con sus vanas parábolas
y sus aureolas falsas;
pero seguí volando,
desesperadamente.

Me oprimía lo flúido,
la limpidez maciza,
el vacío escarchado,
la inaudible distancia,
la oquedad insonora,
el reposo asfixiante;
pero seguía volando,
desesperadamente.

Ya no existía nada,
la nada estaba ausente;
ni oscuridad, ni lumbre,
-ni unas manos celestes-
ni vida, ni destino,
ni misterio, ni muerte;
pero seguía volando,
desesperadamente.

lunes, 27 de octubre de 2008



Hermanos:

Les comento que en la semana hemos tenido la visita de Mario y Laura, mi hijo mayor y su esposa, quienes estudian en Pittsburgh y han venido a la boda de su amigo Orlando Prieto. De manera que hay reunión familiar y celebración por la cercanía de dos hijos muy queridos.

También quisiera comentarles que el Espacio de Coordinación de La Lucha Contra la Corrupción (La Lucha), organización de la sociedad civil dedicada a luchar contra la corrupción, celebrará su primer aniversario con un evento en la Plaza Bolívar, en la Avenida Bolívar esquina Av. Máximo Gómez, de Santo Domingo, el día jueves 30 de octubre de 2008 a partir de las 6:00 PM.

El acto iniciará a las 6:00 PM en punto con la parte protocolar y a partir de las 7:00 PM se dará paso a la parte artística: grupos folclóricos, teatro, músicos urbanos, mimos, zancos, etc.

Los asistentes tendrán la oportunidad de añadir sus firmas a una proclama contra la corrupción que posteriormente se hará pública.

Será una noche en la que demostraremos que somos más los que soñamos con una República Dominicana transparente y digna, incluyente y solidaria.

A los que se encuentren en Santo Domingo espero verles por allá, poema de lunes apoya La Lucha.

Ahora a lo nuestro.

Esta semana les traigo un poema de Federico García Lorca, que rescato de mi memoria de niño. Papá y mamá lo recitaban a duo.

Que tengan bonita semana.

Mario


El lagarto está llorando.

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ ay!, cómo están llorando!

Federico García Lorca

martes, 21 de octubre de 2008

Cosas veredes


Hermanos:

Durante la semana, al escribir el artículo que cada semana publico en el periódico Hoy, tuve la oportunidad de incluir una cita que había escuchado muchas veces y que siempre se decía que era del Quijote. En el artículo estuve tentado a escribir: "Cosas veredes", que es la versión corta de la supuesta cita del Quijote "Cosas veredes, Sancho".

Como no me gusta escribir sin tener total dominio de lo que digo, investigué e incluso fui a la fuente, al Quijote; y hasta donde pude llegar, parece que se trata de una leyenda urbana. La palabra "veredes" aparece dos veces en el Quijote y lo hace en un párrafo del capítulo LII de la pirmera parte, donde dice: "Ahora, valerosa compañía, veredes cuanto importa que haya en el mundo caballeros que profesen la orden de la andante caballería; ahora digo que veredes, en la libertad de aquella buena señora que allí va cautiva, si se han de estimar los caballeros andantes."

Esa última cita del Quijote la conseguí buscando en el glosario de la obra la palabra "veredes".

De todos modos, si alguno tiene información adicional acerca de la cita "Cosas veredes, Sancho", atribuída al Quijote, agradeceré la información.

Ahora a lo nuestro.

Esta semana les traigo a Juan Gelman, argentino de padres ucranianos y poeta extraordinario.

Que tengan bonita semana.

Mario

PD: Encontré este enlace que arroja luz sobre la frase "Cosas veredes, Sancho"


XVI

Cuando esté muerto
oiré todavía
el temblor
de tu saya en el viento

Alguien que leyó estos versos
preguntó: "¿cómo así?
¿qué oirás? ¿qué temblor?
¿qué saya? ¿qué viento?

Le dije que callara
que se sentara a mi mesa
que bebiera mi vino
que escribiera estos versos:

"Cuando esté muerto
oiré todavía
el temblor
de tu saya en el viento"



XVII

Un viento de separados
de besos que no nos dimos
doblega el trigo de tu vientre
sus azucenas con sol

ven
o querré no haber nacido
trae tu agua clara
las ramas florecerán

mira esto:
soy un niño roto
tiemblo en la noche
que cae de mí.

lunes, 13 de octubre de 2008

De la pérdida de la buena dicción y otros quebrantos




Hermanos:

Durante la semana que acaba de pasar fue el cumpleaños de Patricia y lo celebramos en casa. Muchos de los que asistieron son incondicionales de poema de lunes, de manera que si desean ver las fotos, las he subido a http://web.me.com/m.berges

En otro orden de ideas les comento que del 12 al 16 del próximo mes de noviembre estaré en la Ciudad de Mexico acompañando a Patricia que irá a la Asamblea de Laboratorios Clínicos de Latinoamérica. Son muy pocos días para tanta vida, pero ya veremos cómo aprovechamos ese corto tiempo lo mejor que podamos.

Desde mi esquina de aprendiz de poeta leo los periódicos y me espanto de que la mala apuesta de muchos en el casino financiero tenga que ser pagada por una humanidad que en su inmensa mayoría no sabe siquiera que el casino existe.

La verdad es que son tiempos raros, me complace pensar que son tiempos de parto. Nunca como ahora la humanidad ha tenido tanta interconexión, si la utilizamos para comunicarnos podemos acelerar el parto y hacer que la niña, porque seguro será niña, nazca hermosa y sea buena.

Ahora a lo nuestro. Hoy les traigo a Delfina Acosta, poeta del Paraguay de fina sensibilidad. Espero que les guste su poesía.

Esta semana poema de lunes llegará un poco más temprano que de costumbre porque voy a la boda de una pareja muy querida y eso es ahora, al mediodía de hoy domingo y como en la fiesta estarán mis amigotes, es posible que termine perdiendo la buena dicción o la percepción temporo-espacial del inminente lunes en mi casa.

Que tengan bonita semana.

Mario



SUCEDE

Sucede que mi carne se deshoja
porque ella es desde antes mi enemiga.
Morir o envejecer. La tarde quieta,
la noche tan callada en mis mejillas,
me ocurren. Y me ocurre la penumbra
del corazón. De niña no sabía...

Me hablaban de muñecas de cristal,
de la importancia de las blancas cintas
en el cabello verde, o me llevaban
al cine. Me contaban las mentiras
que a ellas les dijeron, y yo, buena
y sana fui instalada en una esquina
del tiempo hasta que ahora, a la hora
de aquel reloj que marca el mediodía,
me digo, finalmente, que en mi rostro
el sol se puso ya. Cuán largo día...





EL PINO EN LAS PENUMBRAS

Sobre tus hombros inclinar mi rostro.
Un lirio aún vivo que encontré, contarte.
Soy la culpable de tus versos lúgubres
donde una llama ciega y negra arde.

"El pino en las neblinas" es un verso,
y todo cuanto muere o cuanto nace:
la ropa de la flor, la carne blanca
de las orquídeas que al amor se abren.
Mirarte amado, y verme en tu mirada.
Besar tu anillo gris, pero abrazarte
como si el tiempo fuera a despedirse.

¿Que es ésto de perderse y encontrarse?
Por un camino de furiosas hojas
llegaron los fantasmas de la tarde.
Tú, mi alma sola, y yo, también, tu alma,
si rondan ya los últimos amantes.





DE MEMORIA

Tienen las ramas esta madrugada
el bienvenido aliento de las rosas.
Las blancas mariposas de mis manos
nadie las ve, ¡y cómo te devoran!

Donde tú estás, allí, mi amor te llama.
Yo quiero que me escuches. Es ahora
el tiempo del encuentro. ¿No percibes
cómo se buscan, sin saber, las cosas?

Amigo, amante, déjame decirte
y dime tú también. Llegó la hora.
Las lágrimas con luces del rocío,
el soplo de cristal, las altas olas
nos buscan, llameando, desde ayer.

Abren caminos, árboles, auroras.
Amado, nuestros besos, tantos besos
y un beso yo los supe de memoria.
Debajo del rojizo sol de flores
te aguardo siempre dentro de mi sombra.