martes, 28 de septiembre de 2010

Lunes 27 de septiembre de 2010



Hermanos:

La estrella de la semana pasada resultó ser Marina de la Riva, la hermosa brasileña que canta la canción cubana "Ojos malignos", a la cual hicimos referencia en la entrega anterior. Parece ser que Marina cautivó a la comunidad masculina de poema de lunes. La verdad es que Marina es una hermosa mujer y arrulla con su voz. Sigan el enlace y disfruten de su magia.

Mañana lunes voy a Puerto Rico a un entrenamiento en 'tierra armada". Nadie vaya a pensar que cansado de predicar ciudadanía, quijoteurbano decidió entrenarse en armar la tierra pensando en la toma del poder político. Nada de eso.  Seguiremos predicando ciudadanía. Tierra armada se refiere a un material compuesto, formado por tierra y  por una malla polimérica (la armadura). Con ese material compuesto es posible construir terraplenes con talud vertical sin necesidad de muro de contención. Yo me voy a entrenar en esas artes.

Les comento que tengo unos amigos que mañana lunes inician el Camino de Santiago. Estos cinco amigos harán un recorrido de unos 300 Km en 7 días, a pie,  hasta llegar a Santiago de Compostela. Desconozco el punto de salida y parece que están respetando las reglas de apagar el celular porque no he podido comunicarme con ellos para informarme. De todos modos en algún momento recibirán poema de lunes y aquí va nuestro saludo para José, Jaime, Rafael, Eddy y Anibal. Adelante, aquí los esperamos con las historias!!!

Bien, ahora a lo nuestro.

Hoy les traigo a Emilio Ballagas, cubano de Camagüey, nacido en 1908 y fallecido en La Habana en 1954.

Disfruten su poesía.

Que tengan bonita semana.

Mario


Nocturno y elegía

Si pregunta por mí, traza en el suelo
una cruz de silencio y de ceniza
sobre el impuro nombre que padezco.
Si pregunta por mí, di que me he muerto
y que me pudro bajo las hormigas.
Dile que soy la rama de un naranjo,
la sencilla veleta de una torre.

No le digas que lloro todavía
acariciando el hueco de su ausencia
donde su ciega estatua quedó impresa
siempre al acecho de que el cuerpo vuelva.
La carne es un laurel que canta y sufre
y yo en vano esperé bajo su sombra.
Ya es tarde. Soy un mudo pececillo.

Si pregunta por mí dale estos ojos,
estas grises palabras, estos dedos;
y la gota de sangre en el pañuelo.
Dile que me he perdido, que me he vuelto
una oscura perdiz, un falso anillo
a una orilla de juncos olvidados:
dile que voy del azafrán al lirio.

Dile que quise perpetuar sus labios,
habitar el palacio de su frente.
Navegar una noche en sus cabellos.
Aprender el color de sus pupilas
y apagarse en su pecho suavemente,
nocturnamente hundido, aletargado
en un rumor de venas y sordina.

Ahora no puedo ver aunque suplique
el cuerpo que vestí de mi cariño.
Me he vuelto una rosada caracola,
me quedé fijo, roto, desprendido.
Y si dudáis de mí creed al viento,
mirad al norte, preguntad al cielo.
Y os dirán si aún espero o si anochezco.

¡Ah! Si pregunta dile lo que sabes.
De mí hablarán un día los olivos
cuando yo sea el ojo de la luna,
impar sobre la frente de la noche,
adivinando conchas de la arena,
el ruiseñor suspenso de un lucero
y el hipnótico amor de las mareas.

Es verdad que estoy triste, pero tengo
sembrada una sonrisa en el tomillo,
otra sonrisa la escondí en Saturno
y he perdido la otra no sé dónde.
Mejor será que espere a medianoche,
al extraviado olor de los jazmines,
y a la vigilia del tejado, fría.

No me recuerdes su entregada sangre
ni que yo puse espinas y gusanos
a morder su amistad de nube y brisa.
No soy el ogro que escupió en su agua
ni el que un cansado amor paga en monedas.
¡No soy el que frecuenta aquella casa
presidida por una sanguijuela!

(Allí se va con un ramo de lirios
a que lo estruje un ángel de alas turbias.)
No soy el que traiciona a las palomas,
a los niños, a las constelaciones...
Soy una verde voz desamparada
que su inocencia busca y solicita
con dulce silbo de pastor herido.

Soy un árbol, la punta de una aguja,
un alto gesto ecuestre en equilibrio;
la golondrina en cruz, el aceitado
vuelo de un búho, el susto de una ardilla.
Soy todo, menos eso que dibuja
un índice con cieno en las paredes
de los burdeles y los cementerios.

Todo, menos aquello que se oculta
bajo una seca máscara de esparto.
Todo, menos la carne que procura
voluptuosos anillos de serpiente
ciñendo en espiral viscosa y lenta.
Soy lo que me destines, lo que inventes
para enterrar mi llanto en la neblina.

Si pregunta por mí, dile que habito
en la hoja del acanto y en la acacia.
O dile, si prefieres, que me he muerto.
Dale el suspiro mío, mi pañuelo;
mi fantasma en la nave del espejo.
Tal vez me llore en el laurel o busque
mi recuerdo en la forma de una estrella.







domingo, 19 de septiembre de 2010

Lunes 20 de septiembre de 2010



Hermanos:

Ayer sábado regresé de Cuba, luego de un viaje inolvidable que compartí con mi tío Enrique de 80 años.

El motivo del viaje era encontrar las raíces de una rama de nuestros ancestros que la tradición familiar nos decía que había nacido en Santa Clara, Cuba. La investigación genealógica no produjo ningún resultado visible, pero abrió nuevos cursos de acción que continuamos investigando.

Yo conocía Cuba desde 1999 y esta debió ser la octava vez que visito la isla; pero en esta oportunidad pasé dos noches en sendas ciudades del interior y la calidez del cubano nos hizo sentir como en casa.

Las ciudades del interior visitadas fueron San Juan de los Remedios y Santa Clara.

Remedios es una ciudad colonial fundada a principios del siglo XVI, con su Plaza central y sus calles que serpentean como rayos de sol partiendo de la plaza. Tiene tres museos y en uno de ellos, el Museo Municipal de Historia, conocimos a María Victoria Fabregat, su Directora, quien nos dispensó un trato exquisito. En remedios, durante la cena, María y Erick nos deleitaron con una canción tradicional cubana que se llama "Ojos Malignos". Erick González Bello, que así se llama,  es historiador y actualmente trabaja en una investigación acerca de los europeos en Remedios.

Santa Clara es una ciudad más grande, colonial también y  de fundación más cercana en el tiempo. De hecho, se fundó como hija de Remedios. En Santa Clara también recibimos un trato exquisito de las personas que contactamos en relación a nuestra investigación. Conocimos a Marta Anido, una señora con ochenta y tantos años y memoria histórica de Santa Clara; y a  José Pared, investigador histórico de Santa Clara, quien también nos ayudó y quedó con el compromiso de continuar la búsqueda.

La última noche la pasamos con la Tropa Cósmica en La Habana, un reencuentro con amigos entrañables que aprovechamos para ponernos al día.

Nuestra gratitud para todos los cubanos que hicieron posible esta aventura inolvidable. A los contactos del Arzobispado, a los de la Iglesia de Reina, a las autoridades cubanas y a los miembros del Comité Central del Partido que tan bien nos trataron, reciban nuestra gratitud desde este Caribe que nos colma.

Aquí podrán encontrar las fotos del viaje y las fotos de la reunión con la Tropa.

Bien, ahora a lo nuestro.

Hoy les traigo la letra de esa canción que nos cantaron María y Erick en Remedios. Además de la versión de María y Erick, quiero presentarles la versión de Marina de la Riva, cantante brasileña que logra cantar esta canción netamente cubana con ese toque que te hace sentir arrullado por las olas marinas.

Que tengan bonita semana

Mario
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Ojos malignos


Las miradas de tus ojos son tan sutiles
que penetran en el alma de quien los mire
y como soles irresistibles son sus destellos
que no puede uno mirarse, mirarse en ellos.

Que no puede uno mirarse, mirarse en ellos

Y como sabes que tus miradas tienen hechizo
miras con imprudencia y maleficio.
No me mires a los ojos porque no quiero
que tu mirar penetrante me deje ciego.

Que tu mirar penetrante me deje ciego.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Lunes 13 de septiembre de 2010





Hermanos:

Una entrega muy breve porque tengo el viaje a Cuba encima y aún no he terminado con los asuntos pendientes.

Les comento que estamos trabajando en una iniciativa de sociedad civil que busca proponer candidatos a los puestos de miembros de la Junta Central Electoral y la Cámara de Cuentas. Esos cargos serán elegidos por el Congreso Nacional y el plazo para la entrega de propuestas finaliza mañana. A pesar de que ya el Congreso debe tener bien cocinado el tema, el hecho de que la sociedad civil se articule ya es ganancia.

Estaré en Cuba desde mañana hasta el próximo sábado 18 de septiembre. Visitaré La Habana, Santa Clara y Remedios. El viaje es toda una aventura porque voy persiguiendo las raíces de mis ancestros, que la tradición familiar las ubican en Cuba.

A finales de los años noventa tomó forma en Internet una comunidad de seguidores de la obra de Silvio Rodríguez,  el mismo Silvio le dio el nombre de Tropa Cósmica a esa comunidad, que a partir de 1996 realizaba un encuentro anual que se celebraba un año en La Habana y el siguiente en cualquier otra ciudad que pidiera la sede, y el próximo de nuevo en La Habana.

En el año 2000 el encuentro fue en Santo Domingo, inolvidable. En esa oportunidad nos visitaron algo más de veinte cubanos, entre ellos Vicente Feliú, Samuel Aguila, Ihosvany Bernal, cantores de la trova cubana, de la nueva y la novísima trova cubana.

Como resultado de ese encuentro conocí a un grupo entrañable de amigos cubanos, con los cuales me encontraré el próximo viernes, horas antes de partir de regreso a Santo Domingo. De manera que la despedida será de corazón abierto, compartiendo con amigos muy queridos.

Bueno, ya les contaré del viaje y los encuentros. Ahora a lo nuestro.

Mary Carmen, seguidora de "poema de lunes" nos envió unos poemas de Martín Galas. No lo conocía, pero aquí les dejo su poesía.

Disfrútenla.

Que tengan bonita semana.

Mario
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Quiero ser en tu vida

Quiero ser en tu vida algo más que un instante,
algo más que una sombra y algo más que un afán.
Quiero ser, en ti misma, una huella imborrable
y un recuerdo constante y una sola verdad.

Palpitar en tus rezos con temor de abandono.
Ser, en todo y por todo, complemento de ti.
Una sed infinita de caricias y besos;
pero no una costumbre de estar cerca de ti.

Quiero ser en tu vida una pena de ausencia
y un dolor de distancia y una eterna ansiedad.
Algo más que una imagen, y algo más que un ensueño
que venciendo caminos, llega, pasa y se va.

Ser el llanto en tus ojos, y en tus labios la risa.
Ser el fin y el principio. La tiniebla y la luz.
Y la tierra y el cielo; y la vida y la muerte.
Ser, igual que en mi vida, has venido a ser tú.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Lunes 6 de septiembre de 2010




Hermanos:

El martes pasado al iniciar la noche, ejerciendo mi oficio de quijoteurbano, asumí un pleito que no era mío y  tuve una discusión con el guagüero y el picher de una voladora y como resultado el picher preguntó de viva voz: ¿Y este viejo, será Vincho Castillo?

Para los amigos que no son dominicanos debo explicar que la voladora es un autobús de transporte público (también llamada guagua en Santo Domingo), el guagüero es el chofer, y el picher es el ayudante del chofer, que cobra los pasajes, ayuda a los pasajeros a subir y se lanza a las calles a abrirle camino a la guagua en las intersecciones congestionadas. Vincho Castillo por su parte, es un abogado y político dominicano reconocido, entre otras cosas, por la pasión con que defiende sus ideas.

A mi me ha hecho mucha gracia el incidente porque es la segunda vez que formalmente se me hace ver que tengo canas. Parece que no es tan obvio que soy un niño de cincuenta y cuatro años con canas prematuras.

Comenté lo ocurrido con mi hijo Mario Ernesto y él me hizo una reflexión que me ha iluminado, me dijo: Papá, la realidad de Santo Domingo se comprende mejor y todo encaja si la vemos teniendo como marco de referencia que estamos en una pachanga y todos estamos ingiriendo alcohol.

Gran reflexión. Hemos trasladado al ámbito de las relaciones sociales, las relaciones que se verifican en una pachanga, tomando tragos.

El guaguero de la historia había tomado el carril en vía contraria hacia el Sur y se había encontrado con un conductor que iba hacia el Norte por el mismo carril y  que con todo su derecho le había impedido el paso. Estaban los dos frente a frente a las 8:00 PM de ese martes, en la Avenida Máximo Gómez de Santo Domingo. Cuando yo, desde mi vehículo, pasé a su lado, el guagüero me dijo refiriéndose al conductor del vehículo que le cerraba el paso: "Mire, con tanto espacio y este hombre de terco..."

Si lo vemos desde la perspectiva de la pachanga, el guagüero tiene razón: Yo me estoy tomando mi trago, diría el guagüero, y viene este hombre, con tanto espacio, a dañarme la bebida.

La democracia, el orden en el tránsito, el respeto a la ley, la lucha contra la corrupción y el ejercicio de ciudadanía en general, son todas realidades borrosas, no muy definidas y relegadas a los últimos lugares de importancia. Lo que importa es vivir este día, inmerso en la pachanga. Así andamos.

A mi me acomoda la idea de la pachanga, lo confieso; pero también sé que hay quienes no están bebiendo, aunque dicen estar en la pachanga y se hacen ricos y se lucran con toda suerte de malas artes, aprovechando que no hay ciudadanía que los enfrente. Soy consciente de eso y eso mismo me daña la bebida.

Bueno, los he abrumado con tanto tránsito y tanta locura, pasemos a lo nuestro.

El próximo lunes 13 de septiembre estaré en La Habana, Cuba, donde tengo grandes amigos y hoy les traigo a Julia de Burgos, poeta puertorriqueña del siglo pasado con un poema a José Martí, cubano y antillano.

Que tengan bonita semana.

Mario
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A José Martí
  (mensaje)
Yo vengo de la tierna mitad de tu destino;
del sendero amputado al rumbo de tu estrella;
el último destello del resplandor andino,
que se extravió en la sombra, perdido de tu huella.

Yo vengo de una isla que tembló por tu trino,
que izó tu alma más fuerte, tu llamada más bella;
a la que diste sangre, como diste camino
(que al caer por tu Cuba, ya caíste por ella).

Y por ella, la América debe un soplo a tu lumbre;
su tiniebla hace un nudo de dolor en tu cumbre,
recio Dios antillano, pulso eterno, Martí.

Porque tengamos cerca de la muerte, un consuelo,
Puerto Rico, mi patria, te reclama en su suelo,
y por mi voz herida, se conduce hasta ti!

domingo, 29 de agosto de 2010

Lunes 30 de agosto de 2010




Hermanos:

La verdad es que ser caribeño y dominicano, es una bendición y un privilegio. En estas tierras la vida se abre paso con verdaderas ganas. Quizás porque tuteamos a la muerte y porque la tenemos siempre tan cercana, nos resulta tan fácil encontrar el rastro de la vida y perseguirla con ahínco.

Una tierra de contrastes. Noten cómo la presencia cercana de la muerte nos puede convertir en perseguidores fanáticos de la vida. En alguna ocasión leí un comentario de Gabriel García Márquez que decía que en la lucha cultural entre Estados Unidos y Latinoamérca, los latinoamericanos teníamos todas las posibilidades de ganar; que a tanto abuso y a tanto latrocinio Latinoamérica había respondido pariendo. Es lo mismo: La muerte que te ronda y respondes con vida!

Esa respuesta de vida es la que nos permite convertir en fiesta el encuentro cotidiano con el amigo, la que nos aprieta en un abrazo y nos funde en un beso. Tierra de milagros en donde lo sobrenatural, como en Macondo, es cotidiano.

Un ejemplo de esa realidad que nos desborda es la noticia de primera plana de El Nacional de hoy domingo, uno de los diarios emblemáticos de Santo Domingo. El titular decía: "Loro ayuda a investigar asesinato de señora".

El caso es muy triste y llena de indignación porque como sociedad no hemos entendido que la delincuencia parte precisamente del contraste vergonzoso entre una pobreza que duele y una riqueza que ofende. Crecemos económicamente y ese crecimiento no se traduce en calidad de vida del dominicano. Pero ahora quiero hacer el comentario no del hecho en si, que nos causa profunda tristeza e indignación, sino de la noticia.

Al leer la noticia nos enteramos que la muerte, siempre cercana, había cobrado una nueva víctima, una señora dominico-italiana de sesenta años de edad. Cuando la policía, alertada por los vecinos, entró en la residencia de la señora, la víctima yacía en el piso y el loro, encima de ella y ensangrentado, recitaba de viva voz nombres de personas. En un primer momento la prudencia aconsejó que no se le prestara mucha atención al loro, pero una vez iniciadas las pesquisas, uno de los detenidos reveló tres nombres que resultaron estar incluidos entre los denunciados por el loro. Ahora, conforme siempre a la noticia, los familiares de la víctima brindan protección al loro y la policía insiste en no admitir como válidas sus declaraciones; vano intento el de la policía, pues todos los policías son dominicanos y aquí para nadie es sorpresa que el loro sepa algo.

Bien, vamos a lo nuestro. En el 1974 hubo un evento en Santo Domingo que se llamó "Siete días con el pueblo". Era la época de la nueva canción y vinieron muchos cantores de nuestra América. En ese encuentro conocí a Silvio y a Noel Nicola.

A ese encuentro estuvo invitada  Gloria Martín, poeta venezolana. No pudo participar porque el Gobierno Dominicano consideró que era demasiado comunista y le negó la visa. Me gustaría encontrar su obra. No encuentro nada en Internet y sé que por lo menos tiene un libro que se llama "El Perfume de una època" que en Amazon aparece el título pero está agotado. De manera que ya saben, ese es uno de mis unicornios... Cien mil o un millón yo pagare...

Hoy les traigo un poema de Gloria Martín que de alguna manera ha sido himno para mí desde mis veinte años.

Que tengan bonita semana.

Mario
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Yo tenía

Yo tenía una almohada,
una casa sencilla,
un perro, una escalera
y una estrella amarilla.

Y esperaba la vida
y eso era la vida.

Y era feliz del todo,

Pero no lo sabía,
pero no lo sabía,
pero no lo sabía...

domingo, 22 de agosto de 2010

Lunes 23 de agosto de 2010





Hermanos:

El martes pasado asistí a la reunión mensual de un grupo que trata temas científicos. Básicamente astrofísica, algo de astronomía y en algún momento hemos tocado algún tema de biología.

En esta oportunidad Pascual Peña Nova, dominicano de Santiago de los Caballeros, nos propuso crear un universo alternativo que, para variar, partiera de un Espacio-Tiempo discreto, no continuo. En un universo de ese tipo se puede pasar de la posición uno a la posición dos sin pasar por la posición uno y medio. Por chocante y absurdo que parezca un universo de ese tipo, parece ser que el nuestro es así y que la sensación de continuidad que percibimos, no es más que una terca ilusión de los sentidos.

Hicimos el ejercicio y, siempre de la mano de Pascual, construimos un universo en el cual, sin mucho misterio, se podían establecer como válidas las ecuaciones relativistas, y la misma velocidad de la luz podía ser comprendida fácilmente como velocidad límite.

Me falta formación para saber si lo que plantea Pascual es correcto, pero estoy seguro de que es un notable esfuerzo intelectual y luce que tiene la armonía propia de las grandes verdades.

Debo aclarar que afortunadamente estas reuniones no tienen el rigor de la academia. Nos reunimos en el salón privado de un restaurante y acompañamos la creación del universo con buen vino. De manera que al finalizar la noche todo es alegría y desenfado, los campos de la física se unifican y el Sol puede salir por donde le venga en gana.

Bien, dejemos los universos alternativos y vamos a lo nuestro.

Hoy les traigo de nuevo a Fernando Valverde, poeta granadino extraordinario. El poema que les traigo es "El beso" y pertenece a su obra "Razones para huir de una ciudad con frío". A mi me basta con el título de la obra para declararlo enormísimo poeta!!!

Que tengan bonita semana.

Mario
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El Beso
Viena,
22 de febrero de 1907,
la nieve se descubre en los balcones
y sirve de escondite a los amantes.
Eres tan vulnerable
que al encontrarte ahora,
más de un siglo después, atrapada en sus brazos,
no distingo el dolor de la felicidad
y el peligro que acecha dentro de los colores
es una cicatriz que coleccionas,
una historia en la carne
capaz de un erotismo que conoces.
Fue un invierno tan frío
que los cisnes cantores emigraron al sur
sin recibir noticias
de un jardín en tu cuerpo
coronado de flores.
Era el amor tan dulce como blanca tu piel
que recibió sus labios
con un atardecer en las mejillas.
Once inviernos más tarde
no nevaba en Viena y acudiste a sus brazos
para decirle adiós.
Me resisto a creer que fueras tú.

Mira la lluvia ahora,
no hay praderas posibles en los pies,
se ha borrado la magia
y al abrirse tus ojos se sorprenden
de ver cómo la vida se presenta de nuevo.
Sin embargo,
no podría negar que estuvieras allí
un día de febrero de 1907
con los ojos cerrados y el miedo en las rodillas.
No debes preocuparte,
te guardaré el secreto,
a pesar del dolor que me produce
saber que te has quedado para siempre
entre un beso inmortal y un precipicio.

lunes, 16 de agosto de 2010

Lunes 16 de agosto de 2010




Hermanos:

"Plumón de nido,
nivel de luna,
salud del oro,
guitarra abierta..."

Así, apelando a esas metáforas, Pedro Mir, nuestro Poeta Nacional, dibujaba a mediados del siglo pasado la realidad de una sociedad tierna, pobre, injusta y abandonada a su infortunio. Esa ha sido nuestra realidad desde siempre. Todavía somos tiernos, somos pobres, somos injustos y no podemos sentirnos más abandonados.

Somos un pueblo joven con una historia de victorias fugaces que perecen ahogadas en un mar de intereses y traiciones. Un país "...sencillamente tórrido y pateado, como un adolescente, en las caderas...", otra vez Pedro Mir.

Lo que une a ese pueblo no son las grandes leyendas, que no tenemos; tampoco los héroes, que el abandono se ha encargado de quitarnos, en un país en donde arrancarle el pan al mediodía es un acto de heroísmo cotidiano. Lo que no ha podido ni la traición, ni el abandono, es quitarnos el sueño. Lo que nos une como pueblo es un sueño. Es un vínculo débil, sobre todo porque lo que traemos a la conciencia son retazos de ese sueño. No tenemos la visión completa.

Ahora tenemos una gran oportunidad para darle forma a ese sueño entre todos. Nos referimos a la discusión abierta sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo que deberá regir con fuerza de ley hasta el año 2030.

Cabe la posibilidad de que los resultados de ese debate convocado por el gobierno perezcan en el mar de intereses y traiciones; pero la oportunidad de soñar y construir juntos ese sueño es preciosa y la debemos aprovechar.

El camino hacia la tierra prometida tiene delante un desierto que hay que atravesar guiados por la Fe. En el desierto estamos y ese sueño acrecienta la fe.

Bien, mañana es feriado en Santo Domingo. Celebramos nuestra segunda independencia o como se conoce en nuestra historia, La Restauración. En la primera independencia nos independizamos de Haití en 1844, no de España como los demás pueblos de América Latina. Esa independencia pereció en el mar de intereses y traiciones del que hablábamos y volvimos a ser colonia de España desde 1861 hasta 1865 cuando se logró independizarnos de nuevo, esta vez de España, y restaurar la República.

Hoy les traigo a Pedro Mir con el poema emblemático dominicano: Hay un país en el mundo.

Que tengan bonita semana.

Mario
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Hay un país en el mundo
Hay
un país en el mundo
                            colocado
en el mismo trayecto del sol,
Oriundo de anoche,
                            colocado
en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol.
                            Sencillamente
liviano,
                como una ala de murciélago
apoyado en la brisa.
                            Sencillamente
claro,
      como el rastro del beso en las solteras antiguas.
      o el día en los tejados.
                            Sencillamente
frutal, fluvial. Y material. Y sin embargo
sencillamente tórrido y pateado
como una adolescente en las caderas.
Sencillamente triste y oprimido.
Sinceramente agreste y despoblado.
En verdad.
Con dos millones
                            suma de a vida
y entre tanto
                cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falda del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el cantío de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas y en medio el amor.
Entonces
        es lo que he declarado.
                            Hay
un país en el mundo
sencillamente agreste y despoblado.
Algún amor creerá
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde el día tiene su triunfo verdadero,
irán los campesinos con asombro y apero
a cultivar,
        cantando
                            su franja propietaria.
Este amor
quebrará su inocencia solitaria.
                            Pero no.
Y creerá
que en medio de esta tierra recrecida,
donde quiera, donde ruedan montañas por los valles
como frescas monedas azules, donde duerme
un bosque en cada flor y en cada flor de la vida,
irán los campesinos por la loma dormida
a gozar
        forcejeando
                            con su propia cosecha.
Este amor
doblará su luminosa flecha.
                            Pero no.
Y creerá
que donde el viento asalta el íntimo terrón
y lo convierte en tropas de cumbres y praderas,
donde cada colina parece un corazón,
en cada campesino irán las primaveras
cantando
        entre los surcos
                            su propiedad.
Este amor
alcanzará su floreciente edad.
                            Pero no.
Hay un país en el mundo
donde un campesino breve
seco y agrio
                            muere y muerde
descalzo
        su polvo derruído,
y la tierra no alcanza para su bronca muerte.
¡Oídlo bien!  No alcanza para quedar dormido.
Es un país pequeño y agredido. Sencillamente triste,
triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije
sencillamente triste y oprimido.
No es eso solamente.
                            Faltan hombres
para tanta tierra. Es decir, faltan hombres
que desnuden la virgen cordillera y la hagan madre
después de unas canciones.
                            Madre de la hortaliza.
Madre del pan. Madre del lienzo y del techo.
Madre solícita y nocturna junto al lecho...
Faltan hombres que arrodillen los árboles y entonces
los alcen contra el sol y la distancia.
Contra las leyes de la gravedad.
Y les saquen reposo, rebeldía y claridad.
Y hombres que se acuesten con la arcilla
y la dejen parida de paredes.
                            Y hombres
que descifren los dioses de los ríos
y los suban temblando entre las redes.
Y hombres en la costa y en los fríos
                            desfiladeros
y en toda desolación.
Es decir, faltan hombres.
                            Y falta una canción.
Miro un brusco tropel de raíles
son del ingenio
sus soportes de verde aborigen
son del ingenio
y las mansas montañas de origen
son del ingenio
y la caña y la yerba y el mimbre
son del ingenio
y los muelles y el agua y el líquen
son del ingenio
y el camino y sus dos cicatrices
son del ingenio
y los pueblos pequeños y vírgenes
son del ingenio
y los brazos del hombre más simple
son del ingenio
y sus venas de joven calibre
son del ingenio
y los guardias con voz de fusiles
son del ingenio
y las manchas del plomo en las ingles
son del ingenio
y la furia y el odio sin límites
son del ingenio
y las leyes calladas y tristes
son del ingenio
y las culpas que no se redimen
son del ingenio
vente veces lo digo y lo dije
son del ingenio
"nuestros campos de gloria repiten"
son del ingenio
en la sombra del ancla persisten
son del ingenio
aunque arroje la carga del crimen
lejos del puerto
con la sangre y el sudor y el salitre
son del ingenio.
Plumón de nido nivel de luna
salud del oro guitarra abierta
final de viaje donde una isla
los campesinos no tienen tierra.
Decid al viento los apellidos
de los ladrones y las cavernas
y abrid los ojos donde un desastre
los campesinos no tienen tierra.
El aire brusco de un breve puño
que se detiene junto a una piedra
abre una herida donde unos ojos
los campesinos no tienen tierra.
Los que la roban no tienen ángeles
no tienen órbita entre las piernas
no tienen sexo donde una patria
los campesinos no tienen tierra.
No tienen paz entre las pestañas
no tienen tierra no tienen tierra.
País inverosímil.
                            Donde la tierra brota
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde alcanza la estatura del vértigo,
donde las aves nadan o vuelan pero en el medio
no hay más que tierra:
                            los campesinos no tienen tierra.
Y entonces
            ¿De dónde ha salido esta canción?
¿Cómo es posible?
                            ¿Quién dice que entre la fina salud del oro
            Los campesinos no tienen tierra?
Esas es otra canción. Escuchad
la canción deliciosa de los ingenios de azúcar
y de alcohol.
Procedente del fondo de la noche
vengo a hablar de un país.
                            Precisamente
pobre de población.
         Pero
                            no es eso solamente.
Natural de la noche soy producto de un viaje.
Dadme tiempo
             coraje
                            para hacer la canción.
Y éste es el resultado.
                            El día luminoso
regresando a través de los cristales
del azúcar, primero se encuentra al labrador.
En seguida al leñero y al picador
                            de caña
rodeado de sus hijos llenando la carreta.
Y al niño del guarapo y después al anciano sereno
con el reloj, que lo mira con su muerte secreta,
y a la joven temprana consiéndose los párpados
en el saco cien mil y al rastro del salario
perdido entre las hojas del listero. Y al perfil
sudoroso de los cargadores envueltos en su capa
de músculos morenos. Y al albañil celeste
colocando en el cielo el último ladrillo
de la chimenea. Y al carpintero gris
clavando el ataúd para la urgente merte,
cuando suena el silbato, blanco y definitivo, que el reposo contiene.
El día luminoso despierta en las espaldas
de repente, corre entre los raíles,
sube por las grúas, cae en los almacenes.
En los patios, al pié de una lavandera,
mojada en las canciones, cruje y rejuvenece.
En las calles se queja en el pregón. Apenas
su pié despunta desgarra los pesebres.
Recorre las ciudades llenas de los abogados
que no son más que placas y silencio, a los poetas
que no son más que nieblas y silencio y a los jueces
silenciosos. Sube, salta, delira en las esquinas
y el día luminoso se resuelve en un dólar inminente.
¡Un dólar!  He aquí el resultado.

Un borbotón de sangre.
Silenciosa, terminante. Sangre herida en el viento.
Sangre en el efectivo producto de amargura.
Este es un país que no merece el nombre de país.
Sino de tumba, féretro, hueco o sepultura.
Es cierto que lo beso y que me besa
y que su beso no sabe más que a sangre.
Que día vendrá, oculto en la esperanza,
con su canasta llena de iras implacables
y rostros contraidos y puños y puñales.
Pero tened cuidado. No es justo que el castigo
caiga sobre todos. Busquemos los culpables.
Y entonces caiga el peso infinito de los pueblos
sobre los hombros de los culpables.
Y esa es mi última palabra.
                            Quiero
oirla. Quiero verla en cada puerta
de religión, donde una mano abierta
solicita un milagro del estero.
Quiero ver su amargura necesaria
donde el hombre y la res y el surco duermen
y adelgazan los sueños en el germen
de quietud que eterniza la plegaria.
Donde un ángel respira.
                            Donde arde
una súplica pálida y secreta
y siguiendo el carril de la carreta
un boyero se extingue con la tarde.
Después no quiero más que paz.
                            Un nido
de constructiva paz en cada palma.
Y quizás a propósito del alma
el enjambre de besos
                            y el olvido.

Pedro Mir