lunes, 16 de agosto de 2010

Lunes 16 de agosto de 2010




Hermanos:

"Plumón de nido,
nivel de luna,
salud del oro,
guitarra abierta..."

Así, apelando a esas metáforas, Pedro Mir, nuestro Poeta Nacional, dibujaba a mediados del siglo pasado la realidad de una sociedad tierna, pobre, injusta y abandonada a su infortunio. Esa ha sido nuestra realidad desde siempre. Todavía somos tiernos, somos pobres, somos injustos y no podemos sentirnos más abandonados.

Somos un pueblo joven con una historia de victorias fugaces que perecen ahogadas en un mar de intereses y traiciones. Un país "...sencillamente tórrido y pateado, como un adolescente, en las caderas...", otra vez Pedro Mir.

Lo que une a ese pueblo no son las grandes leyendas, que no tenemos; tampoco los héroes, que el abandono se ha encargado de quitarnos, en un país en donde arrancarle el pan al mediodía es un acto de heroísmo cotidiano. Lo que no ha podido ni la traición, ni el abandono, es quitarnos el sueño. Lo que nos une como pueblo es un sueño. Es un vínculo débil, sobre todo porque lo que traemos a la conciencia son retazos de ese sueño. No tenemos la visión completa.

Ahora tenemos una gran oportunidad para darle forma a ese sueño entre todos. Nos referimos a la discusión abierta sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo que deberá regir con fuerza de ley hasta el año 2030.

Cabe la posibilidad de que los resultados de ese debate convocado por el gobierno perezcan en el mar de intereses y traiciones; pero la oportunidad de soñar y construir juntos ese sueño es preciosa y la debemos aprovechar.

El camino hacia la tierra prometida tiene delante un desierto que hay que atravesar guiados por la Fe. En el desierto estamos y ese sueño acrecienta la fe.

Bien, mañana es feriado en Santo Domingo. Celebramos nuestra segunda independencia o como se conoce en nuestra historia, La Restauración. En la primera independencia nos independizamos de Haití en 1844, no de España como los demás pueblos de América Latina. Esa independencia pereció en el mar de intereses y traiciones del que hablábamos y volvimos a ser colonia de España desde 1861 hasta 1865 cuando se logró independizarnos de nuevo, esta vez de España, y restaurar la República.

Hoy les traigo a Pedro Mir con el poema emblemático dominicano: Hay un país en el mundo.

Que tengan bonita semana.

Mario
www.poemadelunes.blogspot.com
www.quijoteurbano.blogspot.com



Hay un país en el mundo
Hay
un país en el mundo
                            colocado
en el mismo trayecto del sol,
Oriundo de anoche,
                            colocado
en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol.
                            Sencillamente
liviano,
                como una ala de murciélago
apoyado en la brisa.
                            Sencillamente
claro,
      como el rastro del beso en las solteras antiguas.
      o el día en los tejados.
                            Sencillamente
frutal, fluvial. Y material. Y sin embargo
sencillamente tórrido y pateado
como una adolescente en las caderas.
Sencillamente triste y oprimido.
Sinceramente agreste y despoblado.
En verdad.
Con dos millones
                            suma de a vida
y entre tanto
                cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falda del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el cantío de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas y en medio el amor.
Entonces
        es lo que he declarado.
                            Hay
un país en el mundo
sencillamente agreste y despoblado.
Algún amor creerá
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde el día tiene su triunfo verdadero,
irán los campesinos con asombro y apero
a cultivar,
        cantando
                            su franja propietaria.
Este amor
quebrará su inocencia solitaria.
                            Pero no.
Y creerá
que en medio de esta tierra recrecida,
donde quiera, donde ruedan montañas por los valles
como frescas monedas azules, donde duerme
un bosque en cada flor y en cada flor de la vida,
irán los campesinos por la loma dormida
a gozar
        forcejeando
                            con su propia cosecha.
Este amor
doblará su luminosa flecha.
                            Pero no.
Y creerá
que donde el viento asalta el íntimo terrón
y lo convierte en tropas de cumbres y praderas,
donde cada colina parece un corazón,
en cada campesino irán las primaveras
cantando
        entre los surcos
                            su propiedad.
Este amor
alcanzará su floreciente edad.
                            Pero no.
Hay un país en el mundo
donde un campesino breve
seco y agrio
                            muere y muerde
descalzo
        su polvo derruído,
y la tierra no alcanza para su bronca muerte.
¡Oídlo bien!  No alcanza para quedar dormido.
Es un país pequeño y agredido. Sencillamente triste,
triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije
sencillamente triste y oprimido.
No es eso solamente.
                            Faltan hombres
para tanta tierra. Es decir, faltan hombres
que desnuden la virgen cordillera y la hagan madre
después de unas canciones.
                            Madre de la hortaliza.
Madre del pan. Madre del lienzo y del techo.
Madre solícita y nocturna junto al lecho...
Faltan hombres que arrodillen los árboles y entonces
los alcen contra el sol y la distancia.
Contra las leyes de la gravedad.
Y les saquen reposo, rebeldía y claridad.
Y hombres que se acuesten con la arcilla
y la dejen parida de paredes.
                            Y hombres
que descifren los dioses de los ríos
y los suban temblando entre las redes.
Y hombres en la costa y en los fríos
                            desfiladeros
y en toda desolación.
Es decir, faltan hombres.
                            Y falta una canción.
Miro un brusco tropel de raíles
son del ingenio
sus soportes de verde aborigen
son del ingenio
y las mansas montañas de origen
son del ingenio
y la caña y la yerba y el mimbre
son del ingenio
y los muelles y el agua y el líquen
son del ingenio
y el camino y sus dos cicatrices
son del ingenio
y los pueblos pequeños y vírgenes
son del ingenio
y los brazos del hombre más simple
son del ingenio
y sus venas de joven calibre
son del ingenio
y los guardias con voz de fusiles
son del ingenio
y las manchas del plomo en las ingles
son del ingenio
y la furia y el odio sin límites
son del ingenio
y las leyes calladas y tristes
son del ingenio
y las culpas que no se redimen
son del ingenio
vente veces lo digo y lo dije
son del ingenio
"nuestros campos de gloria repiten"
son del ingenio
en la sombra del ancla persisten
son del ingenio
aunque arroje la carga del crimen
lejos del puerto
con la sangre y el sudor y el salitre
son del ingenio.
Plumón de nido nivel de luna
salud del oro guitarra abierta
final de viaje donde una isla
los campesinos no tienen tierra.
Decid al viento los apellidos
de los ladrones y las cavernas
y abrid los ojos donde un desastre
los campesinos no tienen tierra.
El aire brusco de un breve puño
que se detiene junto a una piedra
abre una herida donde unos ojos
los campesinos no tienen tierra.
Los que la roban no tienen ángeles
no tienen órbita entre las piernas
no tienen sexo donde una patria
los campesinos no tienen tierra.
No tienen paz entre las pestañas
no tienen tierra no tienen tierra.
País inverosímil.
                            Donde la tierra brota
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde alcanza la estatura del vértigo,
donde las aves nadan o vuelan pero en el medio
no hay más que tierra:
                            los campesinos no tienen tierra.
Y entonces
            ¿De dónde ha salido esta canción?
¿Cómo es posible?
                            ¿Quién dice que entre la fina salud del oro
            Los campesinos no tienen tierra?
Esas es otra canción. Escuchad
la canción deliciosa de los ingenios de azúcar
y de alcohol.
Procedente del fondo de la noche
vengo a hablar de un país.
                            Precisamente
pobre de población.
         Pero
                            no es eso solamente.
Natural de la noche soy producto de un viaje.
Dadme tiempo
             coraje
                            para hacer la canción.
Y éste es el resultado.
                            El día luminoso
regresando a través de los cristales
del azúcar, primero se encuentra al labrador.
En seguida al leñero y al picador
                            de caña
rodeado de sus hijos llenando la carreta.
Y al niño del guarapo y después al anciano sereno
con el reloj, que lo mira con su muerte secreta,
y a la joven temprana consiéndose los párpados
en el saco cien mil y al rastro del salario
perdido entre las hojas del listero. Y al perfil
sudoroso de los cargadores envueltos en su capa
de músculos morenos. Y al albañil celeste
colocando en el cielo el último ladrillo
de la chimenea. Y al carpintero gris
clavando el ataúd para la urgente merte,
cuando suena el silbato, blanco y definitivo, que el reposo contiene.
El día luminoso despierta en las espaldas
de repente, corre entre los raíles,
sube por las grúas, cae en los almacenes.
En los patios, al pié de una lavandera,
mojada en las canciones, cruje y rejuvenece.
En las calles se queja en el pregón. Apenas
su pié despunta desgarra los pesebres.
Recorre las ciudades llenas de los abogados
que no son más que placas y silencio, a los poetas
que no son más que nieblas y silencio y a los jueces
silenciosos. Sube, salta, delira en las esquinas
y el día luminoso se resuelve en un dólar inminente.
¡Un dólar!  He aquí el resultado.

Un borbotón de sangre.
Silenciosa, terminante. Sangre herida en el viento.
Sangre en el efectivo producto de amargura.
Este es un país que no merece el nombre de país.
Sino de tumba, féretro, hueco o sepultura.
Es cierto que lo beso y que me besa
y que su beso no sabe más que a sangre.
Que día vendrá, oculto en la esperanza,
con su canasta llena de iras implacables
y rostros contraidos y puños y puñales.
Pero tened cuidado. No es justo que el castigo
caiga sobre todos. Busquemos los culpables.
Y entonces caiga el peso infinito de los pueblos
sobre los hombros de los culpables.
Y esa es mi última palabra.
                            Quiero
oirla. Quiero verla en cada puerta
de religión, donde una mano abierta
solicita un milagro del estero.
Quiero ver su amargura necesaria
donde el hombre y la res y el surco duermen
y adelgazan los sueños en el germen
de quietud que eterniza la plegaria.
Donde un ángel respira.
                            Donde arde
una súplica pálida y secreta
y siguiendo el carril de la carreta
un boyero se extingue con la tarde.
Después no quiero más que paz.
                            Un nido
de constructiva paz en cada palma.
Y quizás a propósito del alma
el enjambre de besos
                            y el olvido.

Pedro Mir

Lunes 9 de agosto de 2010



Hermanos:

A finales de los años ochenta empecé a interesarme en el tema de la Sincronicidad (Synchronicity en inglés). Quien acuñó el término fue Carl Jung, psiquiatra y psicólogo suizo de mediados del siglo pasado.

Básicamente la sincronicidad es la ocurrencia de dos o más eventos que no están unidos por relaciones del tipo causa - efecto, pero que son altamente significativos para la persona que los experimenta. De manera que lo que une a esos eventos es su significado y resulta que ese significado, ese valor, se lo da la persona que los experimenta.

El ejemplo clásico que presentaba Carl Jung era el de un paciente suyo que había soñado con un escarabajo de oro. Cuenta Jung que en el momento en que el paciente estaba contándole su sueño, escuchó el golpeteo en el cristal de la ventana, de un escarabajo tratando de entrar a la habitación que ocupaba junto con el con el paciente. Le abrió la ventana y lo atrapó al vuelo.

El universo de posibilidades que se abren con esta nueva visión es gigante. Si de alguna manera (evidentemente no causal) el paciente modificó la realidad física de su entorno de modo tal que apareció el escarabajo, estamos en presencia de una herramienta para moldear futuro distinta a la clásica de causa - efecto.

De ser cierta esa relación de sincronicidad, además del clásico recurso de sembrar naranjas para obtener, en un futuro, naranjales; podemos también acceder a un cierto estado de conciencia a los fines de materializar, en un futuro, cualquier escarabajo.

Pues bien, actualmente estoy leyendo Synchronicity: The inner path of leadership (algo así como Sincronicidad: El camino interior del liderazgo)  de joseph Jaworski. De veinticuatro capítulos voy por el nueve y todo indica que esas sincronicidades nos están ocurriendo a diario pero para percatarse de las mismas se necesita una actitud orante (el autor no lo dice de ese modo) es decir, andar por la vida con el corazón abierto y dispuesto a escuchar.

Me ilusiona la idea de que un día nos miremos y pueda descubrir mi sueño en tu sueño y que de una manera misteriosa eso acerque el futuro promisorio.

Hoy les traigo a un poeta que sin saber nada de sincronicidad ya sabía que había otra forma de mirar, que había otros ojos que miran por encima del aire, por encima de toda transparencia distante...

Ahora un paréntesis. Los poetas lo saben todo. Federico García Lorca, que posiblemente no pudo tener un acercamiento intelectual a la teoría de la relatividad, produjo unos versos que dicen:

El canto quiere ser luz
en lo oscuro el canto tiene
hilos de fósforo y luna.

La luz no sabe qué quiere:

En sus límites de ópalo,
se encuentra ella misma
y vuelve.

Actualmente la comunidad científica discute cual es el tipo de universo en que vivimos: Podría ser abierto si la masa total del mismo no es capaz de frenar gravitatoriamente la expansión; podría ser cerrado si la masa total del mismo es capaz de frenar gravitatoriamente la expansión e invertirle el sentido iniciando la implosión del universo; podría ser estacionario si la cantidad total de masa es capaz de frenar la expansión pero no es capaz de iniciar la implosión.

Yo no tengo dudas, es cerrado. Me lo dijo Federico: "...en sus límites de ópalo, se encuentra ella misma y vuelve"

Bien, como les dije, hoy les traigo de nuevo a Franklin Mieses Burgos, un poeta al que no sé por que lo llevo tan conmigo en estos días. Canción de los ojos que no se fueron.

Que tengan bonita semana.

Mario
www.poemadelunes.blogspot.com
www.quijoteurbano.blogspot.com

Canción de los ojos que no se fueron

Se me fueron los ojos por mirar la presencia
posible de las cosas que pasan como el río,
como el pájaro blanco de una luna sin alas,
como el cristal en donde se desnuda el silencio.

Desde niño se fueron...
y ahora tengo en la sangre
otros ojos que miran por encima del aire,
por encima de toda transparencia distante,
y esta es mi pena ahora: el término y distancia;

el que yo muera siempre, mientras los otros cantan
cuando yo me deshago de llanto entre las yerbas
buscando la sonrisa que olvidan las estrellas
al huir presurosas ante la luz del día.

Yo me iría tirando también como los otros
en un cauce perfecto mis redondas palabras;
pero no puedo, no; hay otras formas mudas
que me llaman más hondo que la voz de las aguas.

Yo sé que nadie ignora la vida de mis ojos
allí donde la niebla tiene rosas moradas,
y el silencio devora la imagen de otra luna
hecha de anochecidas canciones apagadas;

allí donde los nardos son palomas crecidas
con las alas quebradas,
y el jilguero no es sólo la dulzura de un canto,
sino una ruta ancha por donde de puntillas
llega de noche el alba;

quiero decir: allí donde todas las hojas
elaboran por dentro de la savia fecunda
de sus verdes entrañas,
la presencia de una primavera enterrada,
en donde están gritando de angustia por su vida
las rosas que no nacen;

allí están mis ojos: los ojos de mi sangre,
los que miran tan sólo por encima del aire,
por encima de toda transparencia distante;
los ojos que me dieron, que no fueron de carne;

allí están en la sangre
mirando el lado opuesto, la forma diferente,
el oculto sentido de la carne y la esencia;
porque todas las cosas tienen su doble sombra,
hasta la voz y el viento.

Franklin Mieses Burgos

Lunes 2 de agosto de 2010



Hermanos:

Alguno de ustedes se habrá enterado de que estuve en Miami desde el pasado miércoles hasta hoy domingo. Digo que se habrá enterado porque quien sigue a quijoteurbano por Twitter se habrá dado cuenta de que le he instalado un nuevo juguetico al Blackberry que permite ir coleccionando los lugares que visitas físicamente y tiene una opción, que yo mantuve encendida hasta el pasado viernes; para publicar en tiempo real, en Twitter y en Facebook, esos lugares visitados. Perdónenme la imprudencia de molestarlos con esas tonterías: que si fue al Publix, que acaba de salir CVS, que no le fue tan bien en Barnes & Nobles, que ayer llegó el otoño, el Sol de otoño... Ya he apagado la opción de compartir en Twitter y Facebook, pero sigo jugando con el juguetico, me han dicho que dan premios.

Viajaba con Patricia, que es una excelente compañera de viajes, de manera que el viaje fue agradable y plácido en todos los sentidos. El único contratiempo lo tuvimos al llegar y nos percatamos del mismo cuando ya estábamos en la casa. Al llegar al Aeropuerto Internacional de Las  Américas (AILA), hicimos migración sin novedad, recogimos las maletas, que se tardaron en salir bastante más de lo que usualmente tardan, y tomamos el vehículo que nos llevaría hasta nuestra casa. Al llegar a la casa pregunté donde estaban las películas en DVD que había comprado en Miami. Esa pregunta desató el temporal: Habíamos dejado el bulto de mano al lado de la correa que transporta las maletas en el área previa al registro de Aduanas. Un bulto de mano de esos que se arrastran, pero sin etiqueta, sin identificación ni rastro alguno de su dueño. Yo por suerte contaba con Patricia, que podía recitar en cualquier orden los elementos presentes en el interior de ese bulto de mano.

En un acto de Fe lo declaré salvable.

Salimos rumbo al AILA con Patricia, prueba viviente del derecho de propiedad sobre el bulto de mano; y en el camino llamamos a Giselle, a Pedro, a Eddy, a Omar y a Esteban; todos ellos gente buena que nos ayudo a capear el temporal.

El bulto de mano apareció intacto. Lo tenía la línea aérea, Américan Airlines, bajo su custodia.

Para mí fue una agradable sorpresa el comprobar que era posible hacer realidad ese acto de Fe que declaraba salvable lo perdido.

Gracias a Giselle, a Pedro, a Eddy, a Omar, a Esteban, gracias a Américan Airlines,  y a los dominicanos y extranjeros que respetaron un bulto de mano sin rastro alguno de su dueño, dejado en libertad en los alrededores de la zona de aduanas de un aeropuerto lleno de gente.

Bien, ahora a lo nuestro.

Hoy les traigo a Franklin Mieses Burgos, el poeta dominicano que más hondo me cala, con su "Canción de la niña que iba sola".

Que tengan bonita semana.

Mario
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Canción de la niña que iba sola

Sonó lenta y sin alarde
la ronca voz de una torre.

Por el camino sin nadie
venía un perfume de cobre;
por el camino sin nadie
de la tarde.

- ¡Oh, linda, te lo diré
ahora que estamos solos;
un redondo mar sin peces
son tus ojos!

-La tarde borda jacintos
de tafetán sobre el cielo.

-¡Si quieres uno, yo puedo
sobre tus trenzas ponerlo!

-No, déjame sin jacintos
lucir así mis cabellos.

-¿Flotando sueltos al viento
como las alas de un cuervo?

-O de un retazo de noche
caído desde los cielos.

-¡Oh, linda, linda, no puedo
con la sombra de tu pelo!

Suena lenta y sin alarde
la ronca voz de una tarde.

Por el camino sin nadie
vino un perfume salobre;
por el camino sin nadie
de la tarde.



domingo, 25 de julio de 2010

Lunes 26 de julio de 2010





Hermanos:

"Un padre que da consejos
más que un padre es un amigo;
ansí como tal les digo
que vivan con precaución:
naide sabe en qué rincón
se oculta el que es su enemigo..."

Así arranca Martín Fierro los consejos a sus hijos en un fragmento de la obra de José Hernández lleno de sabiduría.

Hoy domingo es día del padre en Dominicana y la verdad es que quienes experimentamos esa presencia paterna en algún momento de la vida, sabemos que es de tal intensidad que ni la muerte física del padre disminuye su impronta. En mi día no tengo que tener a papá delante para saber qué cosas me diría. Lo que duele es la imposibilidad de compartir las experiencias, los momentos, porque no lo tenemos físicamente con nosotros.

Para mi fortuna tengo a tío Manuel y a tío Enrique, un hermano y un primo hermano de papá, que han ocupado el espacio de su ausencia casi por completo.

Aprendí a tocar guitarra a los catorce años y ya no lo hago pero todo el que me conoció entre los catorce y los veintidós, me conoció con una guitarra bajo el brazo. Papá me decía: "He sido débil contigo, si mi padre estuviera vivo tu no tocarías guitarra". Se ve que el abuelo era bien fuerte y que los tiempos cambian.

A los catorce Serrat, Victor Manuel, Patxian Dion y otros me mostraron el mundo de la nueva canción. Una canción marcada por la poesía. Ese camino me llevó a Silvio Rodríguez en donde reposó mi juventud.

En reuniones familiares, mis primos y mis tíos me pedían que tocara y cantara, era algo que siempre ocurría y yo lo hacía con ganas porque lo disfrutaba mucho. Mi padre, enormísimo poeta clandestino, siempre me pedía las mismas tres canciones, punto de encuentro de dos generaciones que se reconocían en ellas.

Hoy les traigo esas tres canciones que mi padre me hubiera pedido como regalo en el día de los padres.

La primera se llama "Como me besabas tú" y es una Criolla de José Dolores Cerón, músico y poeta dominicano. La segunda se llama "Quiero abrazarte tanto" de Victor Manuel, cantor español. La tercera es "El dulce abismo" de Silvio Rodríguez, cantor cubano.

Felicidades a los padres!!!

Que tengan bonita semana.

Mario
www.quijoteurbano.blogspot.com
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Como me besabas tú


Cuando al recuerdo de tu hermosura,
Tus dulces labios suelo evocar;
Como un alivio a mi desventura,
Tus labios busco para besar,
Tus labios busco para besar.

Cuantas veces soñando,
Tus manos suaves sentía;
Cuantas veces llorando
el día me sorprendió;
Cual triste siego errante,
siempre en busca de luz…

Busco unos labios que besen
como me besabas tú,
como me besabas tú.



Quiero abrazarte tanto

Siento tu mano fría
correr despacio sobre mi piel
y tu pecho y mi pecho y tu desnudez.
Ya olvido reproches que imaginé.

Vente conmigo al huerto
que están las rosas
queriendo ver la promesa
que has roto para volver
y así creer lo que les conté.

Dije que te quería
como a nada en el mundo.
Que seguía tus pasos,
tu caminar como un lobo en celo
desde mi hogar
con la puerta abierta de par en par,
de par en par.

Que tenía en penunbras
nuestro rincón
en aquel salón con dos cubiertos
y tu canción
y con tus flores en el jarrón.

Siento tu mano tibia
que palmo a palmo besa mi piel
y tus brazos me enredan hoy como ayer;
en este nuevo día vuelvo a creer.

Vente conmigo al puerto
que hay una barca en el malecón
con tu nombre pintado secando al sol,
con tu mano grabada junto al timón.

Sabes que te quería
como a nada en el mundo
Que seguía tus pasos,
tu caminar como un lobo en celo
desde mi hogar
con la puerta abierta de par en par,
de par en par.

Que tenía en penumbras
nuestro rincón
en aquel salón con dos cubiertos
y tu canción
y con tus flores en el jarrón.

Quiero abrazarte tanto
con mis sentidos, con tanto amor
que no haya más sonido que nuestra voz
mi cuerpo en el tuyo a continuación.

Y yo andaré la tierra
como un romero buscando a un dios
y tendré tu regazo, tu comprensión
y una casa pequeña para los dos.

Sabes que te quiero
como a nada en el mundo
Que seguía tus pasos,
tu caminar como un lobo en celo
desde mi hogar
con la puerta abierta de par en par,
de par en par.

Que tenía en penumbras
nuestro rincón
en aquel salón con dos cubiertos
y tu canción
y con tus flores en el jarrón.


El dulce abismo

Amada,
supón que me voy lejos
tan lejos que olvidaré mi nombre
amada,
quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que espera por si mismo
allá lejos,
allá trepando el dulce abismo

Amada,
supón que no hay remedio
remedio es todo lo que intento
amada.
toma este pensamiento
colócalo en el centro de todo el egoísmo
y ve que no hay ausencia para el dulce abismo

Amada,
supón que en el olvido
la noche me deja prisionero
amada,
habrá un lucero nuevo
que no estará vencido de luz y de optimismo
y habrá un sinfín latente bajo el dulce abismo

Amada,
la claridad me cerca
yo parto, tu guardarás el huerto
amada,
regresaré despierto
otra mañana terca de música y lirismo
regresaré del sol que alumbra el dulce abismo

Lunes 19 de julio de 2010





Hermanos:

La entrega de la semana pasada provocó muchos correos de esta comunidad de "Poema de lunes" felicitándonos por el triunfo de España y por el concurso ganado por la banda de mi hijo. Gracias a todos por sus deseos. Reciban un gran abrazo desde este Caribe que me colma!!

Cuando era pequeño, la bachata era la cenicienta: nunca salía a bailar fuera de casa y se le mantenía en la cocina para diversión de la servidumbre y siempre alejada de los espacios nobles de la casa. A mí, particularmente, siempre me gustó. Posiblemente por esa tendencia casi troncal a las orillas, que todavía me tienta, lo cierto es que ese tango caribeño siempre me gustó.

Luego llegaron Frank Reyes, Antony Santos y otros muchos bachateros y pasearon la bachata por toda la casa y luego la sacaron a bailar afuera. Frank Reyes vaticinó que sería princesa y que reinaría. Juan Luis y Victor Victor la hicieron Princesa y le pidieron que reinara.

Hago estas reflexiones porque actualmente nuestras orillas, y recuerden que declaré que todavía me tientan, están produciendo una manifestación de la cultura que quiere ser música y poesía pero que voy a necesitar mucho tiempo para asimilar esas realidades.

Me refiero al Dembow 1 o a este otro Dembow 2, una suerte de composición con aspiraciones líricas y musicales y con muy atrevidas incursiones en la danza.

Mi temor es que esta manifestación cultural llegue a reinar dentro de casa porque, de ser así, presiento que me voy a quedar hablando solo, pero feliz, gracias a las muy buenas relaciones que tengo conmigo mismo.

Felicidades e Raisa que cumple el 22, a Mario que cumplió el 14 y a Jaime que cumplió el 16.

Ahora a lo nuestro:

Hoy les traigo a Juan Luis Guerra y su Bachata en Fukuoka

Que tengan bonita semana.

Mario
www.poemadelunes.blogspot.com
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Bachata en Fukuoka


Dile a la mañana que se acerca mi sueño
que lo que se espera con paciencia se logra
nueve horas a París viajé sin saberlo
y crucé por Rusia con escala en tu boca

Yo canté tu bachata aquí en Fukuoka
(tu bachata en Fukuoka)

Y un atardecer pintó de canvas el cielo
caminé la playa de Momochi, mi anhelo
y se me escapó una sonrisa del alma
aquí me enseñó arigato gozaimasu

Yo canté tu bachata aquí en Fukuoka

Pa’bailar contigo, (pa’bailar)
se me alegra la nota


Quiero cantar contigo, (quiero)
una bachata en Fukuoka

Una bachata en Fukuoka, (pa’ soñar contigo)
en el mar las gaviotas

Con tu piel de abrigo (quiero)
vivir bachata en Fukuoka

Y llegó la hora de partir y decir sayonara (con pocas ganas)
y una palomita se posó en mi ventana
Kon’nichi wa!, ohayoo gozaimasu

Pa’bailar contigo, (pa’bailar)
se me alegra la nota


Quiero cantar contigo (quiero)

una bachata en Fukuoka

Una bachata en Fukuoka

Sueños, de arena en las olas
Besos, me daba tu boca
Tengo, estrellas y rosas
Niña, cantando en Fukuoka

Pa’bailar contigo, (para bailar)
se me alegra la nota
Quiero cantar contigo (quiero)
una bachata en Fukuoka

Una bachata en Fukuoka, (pa’ soñar contigo)
en el mar las gaviotas

Con tu piel de abrigo
vivir bachata en Fukuoka

Lunes 12 de julio de 2010






Hermanos:

La semana ha presentado motivos para celebrar.

Por una parte España ganó el mundial de fútbol, como era nuestro deseo, y lo hizo en un juego memorable.
Hay que recorrer un campo de fútbol, de esquina a esquina, para reconocer la magnitud de sus dimensiones. Pasarse dos horas correteando ese campo no es un juego, y hacerlo mientras se evita, con los pies, que le quiten la pelota y al mismo tiempo tratando de organizar la cosa para colar ese balón dentro la pequeña área de la portería, es verdaderamente un ejercicio de titanes. Cuando se logra un gol estamos en presencia de un hecho milagroso.

Felicidades a España y a todos los que sin ser españoles nos sentíamos representados por sus colores.

El segundo motivo de celebración fue un concurso de bandas musicales que se organizó en Santo Domingo y que el pasado sábado tuvo su evento de cierre del concurso. Se presentaron 37 bandas al concurso. En una primera eliminatoria quedaron cinco bandas finalistas y la noche del sábado pasado seleccionaron a la banda Filho do Sol, como ganadora. Es una banda de adolescentes, compañeros todos del mismo colegio, en la cual el mayor de sus miembros tiene 17 años y el menor tiene 15. Básicamente un teclado, dos guitarras, bajo, batería y una joven vocalista. Marcos, mi hijo, toca la primera guitarra y están felices.

Felicidades a Filho do Sol, muy merecido el premio, lo han hecho muy bien!!!

Bien, hoy les traigo a Franklin Mieses Burgos, probablemente el poeta dominicano que más hondo me cala.

Que tengan bonita semana.

Mario
www.poemadelunes.blogspot.com
www.quijoteurbano.blogspot.com


Cuando la rosa muere

Cuando la rosa muere
deja un hueco en el aire
que no lo llena nadie.
Ni el eco que sepulta
su desolado rostro
herido en otra arena,
ni la luz que va sola
en río transparente
hecho por serafines,
ni la sombra que es ala
de un pájaro de nieblas
nacido sobre el viento.
Cuando la rosa muere
deja un hueco en el aire
que no lo llena nadie.

Sólo el llanto lo anega
con sus blancas estatuas
de sal petrificada,
con sus astros caídos
y sus nubes viajeras;
sólo el llanto lo anega
en estrellas pequeñas,
cuando la rosa muere
deja un hueco en el aire
redondo como un nido
para acunar tus penas.

Lunes 5 de julio de 2010






Hermanos:

"Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi boca una frase de perdón...
Habló el orgullo y se enjugó su llanto
y la frase en mis labios expiró..."


Cuánto amor ha quedado marchito en el camino...

"Vos lo dijiste...
Nuestro amor fue desde siempre un niño muerto...
Sólo de a ratos parecía que iba a vivir,
que iba a vencernos...
Pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre,
sin su futuro, sin su cielo..."


El ser humano tiene, en su más profunda intimidad, una verdad interior: Básicamente, una memoria particular de la plenitud de la otra vida, animada por el viento del Espíritu. Como memoria, solamente tenemos el aroma, pero nos basta para perseguirla.

Convertir en vida esa verdad interior es el camino de la salvación.

Ese camino hace una escala en al amor temporal de la pareja: Expresar en vida la verdad interior no es garantía de nada, pero acerca grandemente la posibilidad de encuentro con una pareja afín a ese aroma de plenitud que todos atesoramos en nuestra intimidad. Está de más decir que lo que nos convoca es un aroma y lo que nos dispersa es un veneno.

De manera que una primera pista, con toda, toda humildad, para amores y amantes, es transparentar, en la medida de lo posible, esa verdad interior como verdad de vida.

El Camarada Mao, como se le llamaba en mis años setenta a Mao Tse-Tung (Mao Zedong) tenía una frase que decía; El poder nace del fusil. Sí, Camarada Mao, pero si tienes que utilizar el fusil, revísate, porque estás oprimiendo y tiranizando a alguien.

De manera que una segunda pista, con más humildad que la anterior, por ser segunda, para amantes y amores, sería: Respeta hasta que duela a tu pareja. Las verdades interiores de todos comulgan. Si tu verdad interior y la de tu pareja no se entienden es por culpa del veneno que las deforma. Elimina tu parte del veneno, con eso basta.

"No existe un solo corazón que no responda.
No hay corazón que diga: ¡No estoy vivo!
Puede ser que se oculte, que se esconda,
pero se entrega a un corazón amigo."


Bueno, basta de verdades, interiores, venenos y profundidades!!!!

Vamos a lo nuestro.

Quien mejor conoce el tema del amor urbano es Benedetti, porque el amor rural adquiere otros matices...

De Mario Benedetti Canje.

Que tengan bonita semana.

Mario
www.poemadelunes.blogspot.com
www.quijoteurbano.blogspot.com



Canje


Es importante hacerlo.

Quiero que me relates
tu último optimismo,
yo te ofrezco mi última
confianza.

Aunque sea un trueque
mínimo.

Debemos cotejarnos:
estás sola,
estoy solo.

Por algo somos prójimos.

La soledad también
puede ser
una llama.


Mario Benedetti