lunes, 5 de mayo de 2008

Hermanos:

Durante la semana asistí con Patricia a la noche de poesía que, con el nombre de Bulevard del Amor, había convocado mi fraterno Pablo Mckinney en el marco de la Feria del Libro que se celebra en Santo Domingo.

Fue una noche exquisita. A la actividad estaban invitados como participantes los periodistas y gente de la prensa de los principales medios de comunicación, y cada uno de ellos debía deleitarnos con dos poemas, de su autoría en caso de que hubiera incursionado en ese género o, en caso contrario, de algún otro poeta; pero al momento de recitar sus dos poemas, debía contarnos alguna anecdota relativa a los poemas que estaba presentando.

Hermosa noche, la poesía andaba suelta y se derramaba sin permiso. Gracias Pablo.

En otro orden de ideas, quiero presentarles un vídeo que nos muestra un experimento llevado a cabo con cinco metrónomos.

Los metrónomos se encuentran apoyados sobre una tabla de madera y al ponerlos a funcionar, es decir, al ponerlos a marcar el tiempo, los cinco se encuentran desfasados, cada uno a su ritmo.

Luego, el experimetador coloca la tabla de madera, con todo y metrónomos, sobre dos latas de refrescos, de manera que la tabla con los metrónomos pueda girar sobre las latas y moverse libremente.

El resultado es que los metrónomos se sincronizan.

Bueno, mejor les doy el enlace a la página donde he subido el experimento. Les recomiendo que lo vean y que también lean la analogía que he hecho entre el experimento y nuestras sociedades, así como la necesidad que tenemos de encontrar nuestras latas existenciales para lograr sincronizar nuestros esfuerzos. El enlace es:

http://quijoteurbano.blogspot.com/2008/05/sincronizar-metrnomos.html

Un tercer punto que quiero comentar es el que me ha propuesto Flavio Rodríguez, mi hermano patria o muerte.

Me dice Flavio que en la entrada a Palmar de Ocoa, un pequeño pueblecito marino en la costa Sur de nuestra isla y al Oeste de Santo Domingo, hay un letrero que da la bienvenida y tiene una descripción poética del lugar.

La idea sería involucrar a los gobiernos locales de cada municipio y a sus poetas, para que estos últimos describan sus pueblos, sus tradiciones, sus hombres, sus mujeres, sus luchas, en fin, su vida; y que esas descripciones sean promovidas como marca definitoria de ese pueblo.

Atravesar nuestros pueblos a ritmo de poesía sería una muy grata aventura del espíritu.

Ahora a lo nuestro.

Hoy les traigo dos poemas de un poeta dominicano desconocido de principios del siglo pasado.

Desconocido, pero gran poeta: Rafael Buenaventura Santos.

Espero que les guste su poesía.

Que tengan bonita semana.

Mario






Placeres míos

Yo gozo caminando
por las desiertas calles
en noches pavorosas
de horrible tampestad.

Yo gozo contemplando
las iras de los mares
cuando su grises olas
estallan sin cesar...

Y en esas horas negras
de brisa, lluvia y trueno,
cuando disfruto el goce
de efímero placer,

detesto de las frescas
caricias de mi sueño
y busco en la alta noche
un labio de mujer...

Rafael B. Santos / 1918






Post Umbra

Ante ti, Señor Dios, todo clemencia,
todo amor y bondad, todo ternura,
vango a implorar que mires mi conciencia
y la declares enlodada o pura.

Quebarantar nunca pudo mi creencia
el Angel tentador; y hasta la altura
vine a rogar en mente tu presencia
en horas de amargura.

Y si no abrí para rezar mis labios
no los manchó jamás calumnia impía
ni maldecir supieron por agravios.

Tuve por sola religión quererte;
y bendecir tu nombre cada día
fue mi culto mejor hasta la muerte.

Rafael B. Santos / Enero 1926

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