lunes, 30 de junio de 2008

Fito Páez en concierto I



Hermanos:

Durante la semana participamos en una rueda de prensa convocada por El Espacio de Coordinación de La Lucha Contra la Corrupción en la que se leyó un documento que pedía, en nombre de las organizaciones que comforman El Espacio, la destitución de los miembros de la Cámara de Cuentas; organo fiscalizador de las cuentas del Estado Domincano y que había mostrado un comportamiento apartado de la ética.
En esta oportunidad la sociedad civil ha estado muy activa pidiendo la destitución de esos funcionarios, aún así, tengo la impresión de que El Senado, que es a quien le toca llevar el juicio político, no va a destituir a todos los miembros de ese organismo fiscalizador.

Ya veremos que nos trae la semana, pues el miércoles próximo es el juicio.

Pero eso es política y esto es poema de lunes y quiero comentarles que el próximo martes estaremos asistiendo al concierto "Rodolfo" de Fito Páez en Santo Domingo (Cuquito, recuerda las entradas) un gran poeta, un gran músico y un gran espectáculo. Luego les cuento.

Hoy les traigo a una poeta española contemporanea: Belén Reyes.

Nació en Madrid, en el barrio de Lavapiés en el 1964 y su poesía se abre paso y se queda.

Que tengan bonita semana.

Mario



Sucede que mi boca es una herida

Sucede que mi boca es una herida
Los ojos de las monjas son medallas.
Mirando al mar de espaldas a la vida.
La espuma es una novia destrozada.

Sucede que es muy tarde para todo
Los niños saben cosas y se callan
Mirar el mar sin ti, me da tristeza.
Soy la costra de un sueño, si me levanto sangro.

Sucede que me duele aquí, en la tinta.
La radio tiene manos y te abraza.
Tengo que irme ya, me necesito.
Copular con la luz de sombras me embaraza.





LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE MERCURIO

A Amparitxu, a Gabriel.

Yo sé que es vida esto que se mueve
entre estas venas rotas y cansadas.
No hay célula que tienda a resistirse.
No quiero ser inmune a nadie, a nada.

Yo sé, porque me duele cuando escribo,
que Amparitxu se acuerda de Celaya.
La poesía es un arma cargada de mercurio,
a casi todo el mundo se le escapa.
Y no sé por qué insisto en estos tiempos,
se nos van los poetas en silencio,
y luego el homenaje-navajada.

Hago trenzas de versos, me despeino.
Cuando se hace un milagro hay que dar caña.
Yo sé que es vida esto que se mueve
entre estas venas rotas y cansadas.
La poesía es un arma cargada de mercurio,
—hay una minoría que la atrapa—.
Los demás que se apañen con la nómina,
con el vídeo, la coca, o la esperanza.





Debería existir algún seguro

Debería existir algún seguro
igual que los de vida, o los del coche,
a los de a todo riesgo.

Debería haber:
seguro de que me llama,
seguro de que siente,
seguro de que me ama,
seguro de que vuelve.

(...¿Sería un poco raro asegurar sus manos en mi pecho,
sus ojos en mis ojos, su voz en mi silencio...?)

Si Dios es Abogado
¡y el mejor!

Si tiene miles de oficinas en el cielo,
no sé cómo no se pone y cualquier día
se lía a hacer seguros.
¡Fuera el miedo!

El miedo a un siniestro total si nos chocamos,
el miedo a que se queme nuestro pecho,
el miedo a que nos roben la esperanza,
el miedo a tener miedo.

El miedo a una riada de tristeza,
el miedo a que se muera un sentimiento,
el miedo a que te den un golpe bajo,
el miedo a que te timen con un beso.

(...¿Sería un poco raro asegurar una muerte digna,
un manantial de amor,
una galería de recuerdos...?)

Debería existir algún seguro
que cubriera todos estos riesgos.

Belén Reyes