domingo, 26 de agosto de 2012

Lunes 27 de agosto de 2012



Hermanos:

El pasado miércoles 22 de agosto, al final de la tarde, asistí a la Tertulia que el Centro Bonó tenía en Casa de Teatro y que en esta oportunidad trataba el tema "Interculturalidad y Poesía"

La noche estuvo a cargo del grupo "Y también soy palabra", que es un grupo de mujeres poetas y bravas, que nos deleitaron con sus experiencias llevando la poesía  a cárceles y hospitales; y contándonos de las reacciones poéticas y esperanzadoras de presidiarias y enfermas terminales.

Mi respeto a esas mujeres bravas y poetas.

Luego de la participación de "Y también soy palabra" se abrió un espacio para que el público pudiera participar dando su parecer o relatando alguna experiencia con relación al tema y en su momento tomé un turno y presenté una reflexión que quiero compartir con ustedes:

"La poesía es siempre intercultural. El poeta lo que pretende es transmitirnos una realidad que él está viendo. La realidad no tiene límites culturales, es como es. Es cierto que quien la mira puede estar sesgado, pero eso es inevitable y no invalida el intento de transmitir la experiencia vivida de esa realidad.

El poeta haitiano René Depestre dijo:

Cuando vuelva su canto al polvo de los caminos
plántale un jardín de frutas mañaneras
de un abril imposible.


Y el dominicano Franklin Mieses Burgos dijo:

Esta canción estaba tirada por el suelo
la hallaron unos hombres
que luego me la dieron
porque tuvieron miedo
de aprender a cantarla.


Ambos poetas describen una canción esperanzadora que andaba tirada por el suelo. La esperanza del poema haitiano es que de la canción crecerá un jardín de frutas mañaneras de un abril imposible. La esperanza del poema dominicano es que los que tuvieron miedo de aprender a cantar la canción se la entregaron a quien si podía, al valiente poeta que sí la cantaría.

Pero esa misma canción resuena en Federico, en Benedetti, el mismo Pedro Mir, nuestro poeta nacional, luego de describir la penosa situación de nuestra sociedad durante la dictadura de Trujillo dice que faltan hombres y falta una canción; y agrega: Natural de la noche soy producto de un viaje, dadme tiempo, coraje, para hacer la canción...

Todos estaban viendo la misma realidad.

Pero esa coincidencia no solamente se da en temas tan estrictamente poéticos como pudiera ser la esperanza de una patria herida. En otros ámbitos se presentan y nos asombran.

Federico García Lorca era contemporáneo de Albert Einstein. Este último publicó su Teoría General de la Relatividad en 1915 y todavía hoy es reducido el número de personas que se puede decir que tiene alguna idea  de la realidad a la que Einstein sometió a las leyes de la física. Pues bien, Federico tiene un poema brevísimo que dice:

El canto quiere ser luz.
En lo oscuro el canto tiene
hilos de fósforo y luna.

La luz no sabe qué quiere.
En sus límites de ópalo
se encuentra ella misma y vuelve.


Uno de los posibles futuros de nuestro universo es que sea cerrado, es decir, que tenga suficiente masa como para frenar la expansión actual e iniciar un Big Crunch ( en oposición al Big Bang que le dio origen). Esa posibilidad de futuro no podría estar mejor explicada que con los  versos de la segunda estrofa de Federico: La luz no sabe que quiere, en su límites de ópalo se encuentra ella misma y vuelve."

Bien, hasta aquí lo que dije en la tertulia. Ahora a lo nuestro.

Hoy les traigo el poema completo de Franklin Mieses Burgos que habla de la canción que estaba tirada por el suelo.

Que tengan bonita semana.

Mario
www.poemadelunes.blogspot.com
www.quijoteurbano.blogspot.com

Esta canción estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta,
sin palabras.

 

La hallaron unos hombres que luego me la dieron,
porque tuvieron miedo de aprender a cantarla.

 

Yo entonces ignoraba que también las canciones,
como las hojas muertas,
caían de los árboles.

 

Ni sabía que la luna se enredaba en las ramas
náufragas que sueñan bajoe cristal del agua,
ni que comían los peces
pedacitos de estrellas
en el silencio de las noches claras.

 

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
que eran todas posibles
en la tierra del viento.

 

En donde la leyenda no es una hierba mala
crecida en sus riberas,
sino un árbol parido de léxicos azules
con los cuales dialogan
las sombras y las piedras.

 

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
cuando aún no era mía
esta canción hallada tirada por el suelo,
como una hoja muerta,
sin palabras.

Pero ahora ya sé de las formas distintas
que preceden al ojo
de la carne que mira.

 

Y hasta puedo decir, por qué caen de rodillas,
en las ojeras largas
que circundan la noche,
las diluídas sombras de los pájaros...

1 comentario:

Google dijo...

Me encanta tu blog, espero sigas así,yo también me considero un blogger aunque no a tu nivel todavía, espero no te importe que deje mis blogs para que la gente de tu blog pueda visitarlos, me despido deseanote mucho exitos.
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