lunes, 26 de febrero de 2007

Lunes 26 de Febrero de 2007

Hermanos:

Hoy lunes 26 de Febrero, lunes de Patria, les traigo dos poemas patrióticos.

El primero es de Fabio Fiallo, quien fue un luchador contra la invasión norteamericana del 1916 al 1924.

Ese poema se llama “En tierra de Quisqueya” y es hermoso.

El otro poema es de José Martí y nos llama honrar a nuestros héroes y mártires.

Ese segundo poema se llama “A mis hermanos muertos el 27 de Noviembre” y se refiere a un grupo de ocho estudiantes de medicina que en 1871 fueron fusilados por el ejército español en La Habana, luego de haber sido encontrados culpables, en un juicio sumario, de haber profanado la tumba Gonzalo de Castañón, un periodista español que había muerto en un duelo con un independentista.

Mañana será día de la Independencia Nacional. En una costumbre que ya tiene más de 20 años, cada 27 de Febrero asisto con mi familia a la subida de la bandera en el Parque Independencia, a las ocho de la mañana.

Quedan todos invitados a este ritual patriótico.

Que tengan una bonita semana.

Mario



En tierra de Quisqueya

Gloriosos argonautas que en el nueve de Julio
desplegáis a los vientos un blanco pabellón,
cuando en el lar nativo pregunten vuestras damas
cómo son en Quisqueya campos y cielo y sol,

responded que los campos son montes de esmeralda
y se oye en cada rama un pájaro cantor;
que mil variadas flores perfuman el ambiente,
que es un zafiro el cielo y es un topacio el sol.

Si inquieren por nosotros: -¿Son felices?.. Decidles:
-Los vimos en cadenas vencidos a traición...
Mustias están sus frentes, sus brazos abatidos,
y en sus pechos no caben más odio y más dolor.

Aprended de nosotros, ¡oh pueblos de la América!
los peligros que encubre la amistad del sajón;
sus tratados más nobles son pérfida asechanza,
y hay hambre de rapiña en su entraña feroz.

Fabio Fiallo


A mis hermanos muertos el 27 de noviembre

(Madrid, 1872)


Cadáveres amados los que un día

Ensueños fuisteis de la patria mía,
¡Arrojad, arrojad sobre mi frente
Polvo de vuestros huesos carcomidos!
¡Tocad mi corazón con vuestras manos!
¡Gemid a mis oídos!
¡Cada uno ha de ser de mis gemidos
Lágrimas de uno más de los tiranos!
¡Andad a mi redor; vagad en tanto
Que mi ser vuestro espíritu recibe,
Y dadme de las tumbas el espanto,
Que es poco ya para llorar el llanto
Cuando en infame esclavitud se vive!

¡Déspota, mira aquí cómo tu ciego
Anhelo ansioso contra ti conspira!:
Mira tu afán y tu impotencia, y luego
Ese cadáver que venciste mira,
Que murió con un himno en la garganta,
Que entre tus brazos mutilado expira
Y en brazos de la gloria se levanta!
No vacile tu mano vengadora;
No te pare el que gime ni el que llora;
¡Mata, déspota, mata!
¡Para el que muere a tu furor impío,
El cielo se abre, el mundo se dilata!

José Martí






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